viernes, 26 de julio de 2013

Las Sirenas del Orinoco

Pescadores ribereños sustentan la creencia de que en el Orinoco hay Sirenas. En la desembocadura del río Caris en el Orinoco, cerca de Soledad, existe una de esas sirenas conocida como la Carona y en el Alto Orinoco son las toninas que se transforman en Sirenas para seducir a los navegantes
.
A los pescadores que les caen en gracia, La Carona los obsequia con una buena pesca y los que no, los espanta con borbollones y batiéndoles la curiara. Un pescador de apellido Tortoledo murió del susto que le dio La Carona cuando lanzó su canoa desde el Orinoco hasta la garganta del Caris.
Vicente Reyes, quien vive en La Encaramada, contó haber mejorado su suerte con la Carona al descubrir que a esta nereida del Orinoco le gustaba el Anís, licor muy dulce. De manera que cada vez que iba de pesca le rociaba su traguito. Entonces la pesca de lau-lau y morocoto se le daba de maravilla.
En el Alto Orinoco creen que en las profundidades de ríos y lagunas de la región del Amazonas existen ciudades encantadas que los autóctonos distinguen con el nombre de Temendagui, perteneciente al reino de Máwari y que cuando un pescador llega a los lugares de pesca y no puede apartar de su mente a la mujer amada, lo más probable es que una tonina se transfigure en ella, lo seduzca y lo lleve hasta la ciudad encantada.
         José de la Cruz Tillero, un marino de Pampatar abordo de una goleta que en sus viajes de cabotaje solía hacer escala en Ciudad Bolívar, contaba haber visto una Sirena del Orinoco sentada sobre una de las rocas ribereñas, peinándose su larga cabellera mientras trataba de ver su imagen reflejada en el remanso que se hacia alredor de la piedra.
         El patrón del barco, enterado, le aconsejó que si la volvía a ver no se le acercara porque lo iba a seducir con su encanto y su canto para arrastrarlo hasta el fondo del río y devorarlo o transformarlo en su amante bajo el agua., pero que si lograba resistirla le otorgaría poderes sobrenaturales.
         Estas Sirenas del Orinoco son parecidas a las existentes en el mundo de la mitología y el folclore, criatura con cabeza y torso de mujer y cola de pez, aunque en la mitología clásica tenía cuerpo de ave, y así aparece en numerosos vasos griegos.
         Existen paralelismos entre las historias que se cuentan de ellas y las que aparecen en la mitología griega. Es un personaje muy ligado a la literatura clásica. En la Odisea de Homero, Circe, una hechicera dueña de la isla donde hacen escala las barcas de Ulises cuando va de regreso después de la Batalla de Troya al encuentro de su esposa Penélope, lo previene del dulce y sugestivo canto de las sirenas y le da consejos para sustraerse de sus tentadores atractivos.  Los tripulantes se tapan los oídos con cera y Ulises se hace amarrar en el mástil del barco para oír las canciones sin peligro, de esta manera las Sirenas quedan petrificadas.
En otra leyenda, los Argonautas escaparon de las sirenas porque Orfeo, que estaba a bordo de la nave Argo, cantó tan dulcemente que consiguió anular el efecto de la canción de las ninfas. Según leyendas posteriores, las sirenas, avergonzadas por la huida de Odiseo o por la victoria de Orfeo, se arrojaron al mar y perecieron.
Platón, en La República, sitúa a ocho sirenas en las esferas que separan el mundo de los espacios celestes; Ovidio en las Metamorfosis, hace que estos seres  acompañen a Perséfone en sus viajes al Hades.
El tritón, como contrapartida masculina, es una criatura semejante a la sirena que aparece en las mitologías babilónica, semítica y pre-griega. La misma idea se reproduce en la sirena japonesa Ningyo y en Vatea, el dios creador polinesio.
En los últimos años han aparecido esqueletos en la orilla de mares y lagos atribuidos a sirenas. En la ciudad del Carmen, Capeche, México, apareció uno de esos esqueletos que las autoridades locales en principio tomaron con mucha reserva para dejar constancia de que no se trataba de un truco o una mala especulación.  Luego informaron que el esqueleto correspondía a un Sirenio que son mamíferos marinos que tienen el cuerpo pisciforme y terminado en una aleta caudal horizontal, con extremidades torácicas en forma de aletas y sin extremidades abdominales, las aberturas nasales en el extremo del hocico y mamas pectorales como el Manatí.
En mayo de 2007 fue dada a conocer la fotografía de un cadáver que parecía ser el de una sirena.  Fue encontrado por pescadores en los manglares de la zona de Los Olivitos al Norte del Estado Zulia, Lago de Maracaibo.  Fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad y hermetismo por las autoridades locales sin que se diera a conocer el lugar.  El esqueleto medía 1,70 metros de largo.
La leyenda de las sirenas se inició probablemente en los relatos de los marineros que tomaron como tales a mamíferos marinos, como manatíes, vacas marinas y focas. En la civilización occidental, se continuaron registrando avistamientos hasta el siglo XVIII, cuando el racionalismo empezó a echar abajo la superstición y la fantasía.



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