miércoles, 19 de junio de 2013

El espíritu de Juana Millán

       En la salida de Ciudad Bolívar hacia Puerto Ordaz, por la carretera vieja, hay una gran Ceiba que según la leyenda cobija con su sombra el espíritu de Juana Millán, en vida una hermosa mujer muy deseada, muerta trágicamente en la zona y a quien el extinto Roy Tomedes dedicó una bella tonada.

       Los conductores atraídos por la vaporosa  fémina que pide cola en la carretera,  justo junto a la Ceiba, hacen chirriar los frenos, pues siempre es placentera la compañía de una dama y mucho más cuando se viaja solo, de noche y en tan inesperadas circunstancias; pero, cuando esa dama es el espíritu de Juana  Millán se puede caer en uno de los círculos tormentosos de la Divina Comedia. Quienes han vivido la noctámbula experiencia, dicen que la mujer aborda el auto y se insinúa; pero, cuando el chófer cae en la provocación, se desvanece y en el asiento queda un silencio pesado y frío, capaz de congelar al mismo Florentino Coronado.

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